© hoy.esVox pretende usar como palanca los pactos autonómicos para intentar el sorpaso al PP
La misma idea trasladó el portavoz nacional de los de Abascal, José Antonio Fúster, cuando en Bambú, la calle madrileña donde se ubica la sede de la extrema derecha, celebraba el acuerdo en Andalucía por el que el presidente de la Junta, el popular Juanma Moreno, asumía el cogobierno con los voxistas y la inclusión en su alianza de la controvertida 'prioridad nacional'. «Este acuerdo es un paso intermedio, porque nuestro objetivo es gobernar en el futuro cercano», quiso remarcar entonces Fúster.
La salida de los gobiernos autonómicos que ejecutó Vox en julio de 2024, por la negativa entonces del PP a transigir ante su exigencia de que las autonomías no acogieran más menores inmigrantes no acompañados, supuso un punto de inflexión que no acabó repercutiendo en las expectativas electorales de Abascal y los suyos. El partido rondaba el 13% en intención de voto a nivel nacional por aquellos días, más o menos lo que obtuvo un año antes en las elecciones generales de julio de 2023, en las que perdió 19 escaños respecto a 2019 –se quedó en 33– y tres puntos.
La evolución no era halagüeña para derecha radical, que había dejado de ser vista como una fuerza de oposición al haber asumido responsabilidades de Gobierno junto al PP. El temor a diluirse electoralmente corría por Bambú, tal y como les ocurrió a Podemos y Ciudadanos una vez pisaron la moqueta institucional como socios minoritarios.