3Foto© ideal.esUnos cuartos de final bajo alerta amarilla
La normativa marca el número de días lectivos totales, el inicio y final de las clases, la duración de las vacaciones. Los docentes comienzan con buen pie. El quince de septiembre con precisión relojera suiza llegan los estudiantes. Sin incidencias, como acontece en la constitución de las mesas electorales. Por mejor decir, casi sin incidencias.
Porque siempre hay alguna obra sin finalizar o se incurre en la ilegalidad de que el número de alumnos por aula supere hasta en un diez por ciento lo que la propia normativa establece. Dicho fraude de ley, repetido como una costumbre inveterada ya gobierne el PP o el PSOE, no tiene consecuencias políticas o administrativas. Ni tan siquiera provoca un leve rubor en los mandamases del asunto.
Pero dicha laxitud con la legalidad contamina inmediatamente todo el sistema. De resfriado a gripe para concluir en neumonía. Inoculado el virus, no es extraño que los finales de trimestre se adelanten de facto casi una semana. Los alumnos: «Que ya hemos hecho los exámenes y nos han dado las notas. No hacemos nada en clase».