© canarias7.esUna 'Mi querida señorita' sin la hondura y extrañeza del original
Cincuenta y cuatro años después, 'Mi querida señorita' inspira, con bastante libertad, una película de Netflix producida por Los Javis, que se estrenará en unos pocos cines el 17 de abril antes de llegar a la plataforma el 1 de mayo. Dirige Fernando González Molina, solvente autor de taquillazos como 'Tres metros sobre el cielo', 'Palmeras en la nieve' y 'El guardián invisible'.
Protagoniza una actriz que jamás se había puesto delante de una cámara: Elisabeth Martínez, que en la vida real es intersexual, esto es, nacida con caracteres sexuales que no se corresponden con lo que la sociedad entiende mayoritariamente como cuerpos masculinos y femeninos.
En la lluviosa y gris Pamplona de 1999 (ciudad natal del director), encontramos a este ser solitario que trabaja en la tienda de antiguedades familiar y como catequista. Un entorno asfixiante, rancio y opusino tan caricaturesco que más bien parecen los años 60. La madre, encarnada por Nagore Araranburu con la frialdad de su monja de 'Los domingos', acepta llevar a su hija al ginecólogo, que le confirmará que nunca tendrá la regla ni podrá quedarse embarazada.