Un crimen permanente en la memoria© ideal.es

Un crimen permanente en la memoria

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Varias malas decisiones a lo largo de sus 32 años llevaron a Aintzane Pujana a entablar relación con un chico y una chica veinteañeros con quienes decidió convivir unas semanas durante la Navidad de la pandemia. Se alojaron en un agroturismo de Aizarnazabal, una tranquila y coqueta localidad a media hora en coche de San Sebastián, donde la pareja obligaba a esta donostiarra a prostituirse.

Pero la que debía entenderse como una de sus mejores decisiones vitales, su negativa a acudir a un encuentro sexual con un cliente, le acabó costando la vida a esta mujer en uno de los crímenes más crueles de los últimos años en Gipuzkoa. Sucedió la madrugada del 1 al 2 de enero de 2021, cuando entre sus dos compañeros de vivienda la maniataron, agredieron y finalmente asesinaron a cuchilladas.

Tras un juicio celebrado en 2024 ante un tribunal del jurado en la Audiencia Provincial de Gipuzkoa, el varón Erotz S. G., que tenía 24 años, fue castigado por asesinato e inducción a la prostitución con la única prisión permanente revisable dictada hasta la fecha en el territorio guipuzcoano.