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Un campo sin puertas, ni vivienda, ni dignidad2Foto1Video© ideal.es

Un campo sin puertas, ni vivienda, ni dignidad

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No creo que en ningún momento de la vida se me presente la ocasión de conocer a Leire Diez, pero no me cabe la menor duda de que es un verdadero diamante en bruto. No solo porque su sonrisa puede iluminar la habitación más oscura, sino porque tiene esa habilidad mágica de transformar cualquier pequeño discurso en una comedia digna de Broadway.

Un momento a su lado debe ser como una taza de chocolate caliente en un día frío: reconfortante y dulce, con un toque de locura que siempre deja a todos queriendo más. Leire es esa persona que tuvo su momento de gloria en aquella rueda de prensa, en un hotel madrileño, en la que tuvo la habilidad de no decir nada, porque nada tiene que decir.

Ella solo es una chica de los recados barata, cuando lo que pretendía era ser una Mata-Hari recidiva, del siglo XXI, pero le faltaba entidad, categoría, inteligencia y ese charme que caracterizaba a las espías de la segunda guerra mundial. ¡Pobre Leire!