© canarias7.es'Tres adioses': Coixet y las cosas que importan
'Tres adioses', en salas el 6 de febrero, es la cuarta película de Isabel Coixet en la que un personaje femenino recibe un diagnóstico médico fatal. Ajena a modas y corrientes, la directora de 'Mi vida sin mí' hace el cine que le da la gana. Por eso, a pesar de haber tocado el tema, Coixet encontró en dos relatos semiautobiográficos y póstumos de la escritora y activista sarda Michela Murgia el material literario con el que construir una cinta luminosa, que se muestra a la vez seria y juguetona. Una reivindicación de la alegría de vivir y de la necesidad de abrirnos a los demás.
Quizá suene naif en estos tiempos cínicos, pero 'Tres adioses' ('Tres cuencos' en su título original en italiano) reivindica esos pequeños placeres que redescubrimos cuando la vida nos da un vuelco. Ese helado que saboreamos lujuriosamente, el pequeño restaurante en el que cenamos con un amor, las horas muertas en nuestra librería favorita. Sí, hay 'momentos Coixet' y suena Nina Simone, pero 'Tres adioses' es la mejor película de la realizadora catalana en mucho tiempo. Sencilla y reconfortante, como un plato de pasta con aceite, guindilla y limón.
También es un canto de amor a la Roma de Coixet, a los cielos cubiertos por las danzas de millones de estorninos, a las callejuelas del Trastevere con hornacinas habitadas por vírgenes que vigilan desde las alturas, a esos rincones donde encuentras una placa en memoria de Pasolini o el cine Nuovo Sacher que regenta Nanni Moretti.