© canarias7.esPrototipo 754 T7, un automóvil clave en la historia de Porsche
A principios de los años sesenta, Porsche no cuenta más que con un modelo en su gama, el 356, derivado estrechamente del Volkswagen Beetle o Escarabajo. Presentado en 1948, ha ido evolucionando con los años de forma evidente para responder a una clientela cada vez más exigente. Su carrocería se ha refinado, es más estable y cómodo gracias a la evolución de sus suspensiones, y también, más potente: de los 40 CV iniciales ha pasado a 90 CV, e incluso llegará a los 130 CV con el 356 B Carrera de 1961.
Las ventas van bien pero no es cuestión de dormirse en los laureles. Ferry Porsche quiere lanzar un nuevo modelo que ofrezca más prestaciones, espacio y comodidad que el 356, con una distancia entre ejes incrementada en 20 centímetros, pero unas dimensiones totales semejantes.
Una lista de deseos anotada por Ferry Porsche en papel cuadriculado incluía las siguientes características: «Dos plazas con dos cómodos asientos abatibles. Retrovisor integrado en las aletas. Acceso más fácil». Al mismo tiempo, el departamento de ventas exigía «mantener la línea Porsche anterior, no un coche fundamentalmente nuevo, con carácter deportivo». La dirección general era, por tanto, clara: evolución, no revolución. Lo mismo se aplicaba a la tecnología. El principio de propulsión —incluido un motor bóxer trasero— ha de mantenerse.