© ideal.esPor qué seguimos sin cura para el alzhéimer
En Europa afecta a más de 9 millones de personas, y dos tercios son mujeres. Es la demencia más común y la principal causa de discapacidad en mayores de 65. Cuando llega a la edad de jubilación, uno espera un retiro dorado, no un diagnóstico que parte en dos la vida a uno mismo y a los que le rodean.
Un estudio reciente de la Fundación Pascual Maragall pone números a este escenario dramático: a las familias les cuesta una media de 36.000 euros anuales, que puede llegar a los 66.000 en estados avanzados de la enfermedad. El cuidado diario recae sobre las esposas e hijas en más del 70% de los casos, que llegan a dedicar hasta 70 horas semanales. Una carga insostenible y que pocas veces se visibiliza. Por si fuera poco, la situación dura muchos años, lo que supone un dolor añadido.
De lo que no somos conscientes es de que para cuando los síntomas se manifiestan, la enfermedad ya lleva muchos años en marcha y el cerebro acumula las lesiones, sin que nos demos cuenta. Esto es así porque es tan eficaz que aprende a hacer más con menos: mantiene su capacidad cognitiva aunque las neuronas estén muriendo. Por eso, las estrategias terapéuticas están cambiando: más que curar el alzhéimer, hay que prevenirlo.