Por las buenas o por las malas3Foto© elmundo.es

Por las buenas o por las malas

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Venezuela es un ejemplo manifiesto de cómo un gobierno autoritario es capaz de hundir un sistema político. Lo vimos claramente con un Hugo Chávez (Chavismo) ...

que nunca creyó que el Estado necesitara al sector privado como motor económico, y de ahí que tras su muerte dejara una economía prácticamente quebrada, un partido de gobierno confundido y una oposición política de las más fuertes de Hispanoamérica, y lo confirmamos con Nicolás Maduro y el «Madurismo» como alianza de liderazgos y grupos menores con intereses políticos y económicos propios que han configurado una «nueva burguesía» nacida al calor de los negocios y corruptelas de los últimos veinticinco años.

Pero ni el control total de los poderes del Estado, ni las detenciones ilegales, ni la reducción de los espacios de libertad de prensa, ni las graves violaciones de los derechos humanos, ni la persecución política, ni la selectiva represión de activistas, opositores y sindicalistas, ni la manipulación electoral, etc.