3Foto© larazon.esPor este motivo solo Ayuso puede activar cuarentenas inmediatas ante amenazas como el hantavirus
La llegada del crucero MV Hondius a la isla de Tenerife ha devuelto al debate una cuestión que parecía archivada tras la pandemia de covid-19: ¿hasta dónde puede llegar el Estado para limitar libertades individuales en nombre de la salud pública?
El brote de hantavirus detectado a bordo, con varios fallecidos, pacientes hospitalizados y pasajeros sometidos a seguimiento epidemiológico internacionaL, ha obligado a activar protocolos sanitarios excepcionales coordinados por la Unión Europea, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades españolas. La decisión de imponer cuarentenas preventivas a los pasajeros expuestos no es arbitraria. Responde a una lógica sanitaria, jurídica y ética que los sistemas democráticos llevan décadas construyendo para responder a emergencias infecciosas.
El hantavirus no es un virus cualquiera. Se trata de una zoonosis transmitida habitualmente por contacto con excrementos o secreciones de roedores infectados. Sin embargo, la variante detectada en el crucero, la cepa Andes, presenta una característica especialmente preocupante: existen antecedentes documentados de transmisión entre personas, aunque limitada. Esa posibilidad modifica completamente el escenario.