© elcorreo.comPamela Anderson recuerda la «sentencia de muerte» que supuso su diagnóstico de hepatitis C
Anderson explicó que entonces llegó a sentir que el diagnóstico era una «sentencia de muerte». Su médico le había dicho que probablemente le quedaban unos diez años de vida, pero, según recordó, lo que realmente le aterrorizaba no era morir, sino pensar qué podría pasar con sus hijos pequeños. Aquel miedo terminó influyendo en sus decisiones y, como ella misma reconoció, «coloreó y corrompió» su vida durante años.
Con el tiempo, la historia tuvo otro desenlace. Anderson consiguió someterse a un tratamiento que, según contó, le costó todo lo que tenía en el banco y en 2015 anunció que estaba libre de hepatitis C. Aquella experiencia, admitió, también le hizo pensar en todas las personas que no tuvieron la misma suerte ni acceso a los tratamientos.
Ahora, más de dos décadas después de aquel diagnóstico, Anderson asegura que no se considera una víctima de lo ocurrido. «No soy una víctima, soy una vencedora», afirmó en Venecia, donde también habló del arte y de su trabajo como una forma de recuperar su propia verdad y reconstruirse.