2Foto© hoy.esNo hay paz para las pensiones
Han pasado más de dos años del 7 de octubre y algunas de las personas que perdieron a seres queridos, que sufrieron como rehenes durante muchos días, se esfuerzan en contar su horrible experiencia. No dejan de sorprender cuando afirman con convicción y rotundidad -como es el caso de Karina, con su marido asesinado mientras defendía a su familia- que no quieren venganza; que lo que quieren es vivir en paz, aunque reconocen que no quieren volver a vivir en un lugar donde los recuerdos y sufrimientos están todavía muy recientes.
Karina lamenta mucho la muerte de civiles en Gaza, cuenta cómo ella y sus dos hijos estuvieron secuestrados en Gaza viviendo con una familia en un cuarto oscuro, pero insiste en que la venganza no le devolverá a Ronie, su marido, y reclama un futuro en paz, sin amenazas ni violencia para nadie, pero con la seguridad de que no haya opción -ni la más mínima posibilidad- de que pueda volver a repetirse un ataque como el sufrido el 7 de octubre.
Más de 1.200 muertos y 251 secuestrados, de los que solo 168 han regresado con vida. Una vida que tiene que superar muchos traumas, como los traumas que sufren miles de civiles palestinos usados por los terroristas de Hamás como escudos humanos.