© canarias7.esNepal busca el milagro en los túneles de sus centrales hidroeléctricas
O casi todo. Porque cientos de trabajadores de una docena de proyectos hidroeléctricos construidos para aprovechar este recurso quedaron atrapados en sus galerías subterráneas, cuyas salidas quedaron taponadas por las toneladas de barro y piedras que arrasaron decenas de pueblos a lo largo del río Trishuli. Según las cifras oficiales, suman 933, casi una cuarta parte del total de desaparecidos, cuya última cifra se sitúa en 4.247.
Embarrados, sin apenas comida y con reservas de oxígeno en descenso, su rescate se ha convertido en una prioridad para las autoridades nepalíes, que se enorgullecen de haber desplegado decenas de helicópteros rápidamente -las expediciones y los vuelos turísticos hacen que el país sea base de muchas de estas aeronaves- para lograr el rescate de varios cientos de supervivientes.
Sin embargo, los que aguardan en los túneles de una docena de centrales eléctricas, utilizados para desviar el agua de los ríos hacia las turbinas, suponen un reto especial, ya que es necesario utilizar maquinaria pesada para abrir camino hasta ellos.