Menos chuparse el dedo ante la ultraizquierda4Foto© libertaddigital.com

Menos chuparse el dedo ante la ultraizquierda

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David Uclés es suave, peludo, no sé si pequeño; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no tiene huesos. Ha escrito una novela de mucho perifollo con un estilo que homenajea la redacción escolar de los niños con dificultades.

David Uclés —oh Atlante, oh Sísifo infelice— habla como si llevara a cuestas todos los males del mundo, como si su sensibilidad de falso Juan Ramón le condenara a sufrir los pesares de la humanidad. Parece el imitador, quién sabe si el hijo ilegítimo, de Luis García Montero, instalados ambos en el narcisismo de la falsa modestia y de la impostura rentable.

Su novela La península de las casas vacías está enferma de anacolutos y de palabras que se ve que ignora porque las emplea a ciegas. Las ha tomado del diccionario y las ha echado a boleo como quien salpimienta un plato que le sabe soso.