© canarias7.esMbappé se defiende de las críticas por su escapada a Cerdeña
Los médicos, como desveló Álvaro Arbeloa el domingo tras el triunfo ante el Espanyol, le habían autorizado esos días de descanso, pero la escena amplificó una sensación que en el entorno blanco lleva semanas creciendo: la de una desconexión progresiva entre el futbolista y el pulso competitivo del equipo. Mbappé regresó, se entrenó en solitario en Valdebebas incluso en jornada libre y mantiene como objetivo llegar al próximo clásico, pero el foco ya no está solo en su recuperación física.
Desde su entorno trataron de rebajar la tensión con un comunicado distribuido a AFP que buscaba reconducir el relato: «Parte de las críticas se basan en una interpretación excesiva de elementos relacionados con un período de recuperación estrictamente gestionado por el club, sin reflejar la realidad de la implicación diaria de Kylian y su trabajo para el equipo». Una defensa cerrada que insiste en la normalidad de los procedimientos, aunque no logra disipar del todo el debate público.
El episodio ha coincidido, además, con un contexto de desgaste interno. La temporada se ha ido apagando entre tropiezos y objetivos perdidos, y el vestuario ha dejado entrever grietas. En ese escenario, cada gesto adquiere una dimensión mayor. El día de su lesión ante el Betis, Mbappé abandonó el campo con gesto serio, distante en el saludo con Álvaro Arbeloa y sin demasiadas explicaciones, una imagen que no pasó desapercibida.