Llamada a la desescalada para frenar la guerra energética en el Golfo Pérsico© hoy.es

Llamada a la desescalada para frenar la guerra energética en el Golfo Pérsico

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Cuando el miércoles el ejército de Israel bombardeó la infraestructura de la planta de gas iraní de South Pars apretó el interruptor de la alarma mundial. La mayor parte de la producción de esa infraestructura es para consumo interno de Irán, pero tuvo un efecto dominó en el resto del planeta. El régimen de los ayatolás, como había prometido, contraatacó donde más duele: en el complejo catarí de Ras Laffan. Una quinta parte del gas natural licuado (GNL) total procede de allí.

Las instalaciones gasísticas están entre las construcciones más complejas que ha realizado el ser humano. Y Ras Laffan es la mayor de todas. Varios incendios elevaron negras columnas de humo sobre el complejo y, a la vez, sobre los mercados. La empresa estatal QatarEnergy calcula que tardará «años» en recuperar su actividad habitual.

Mientras dure la reparación perderá 20.000 millones de dólares anuales. Y quedarán cancelados contratos con Corea del Sur, China y países europeos como Bélgica e Italia. Catar ha perdido el 17% de su capacidad de producción de este combustible.