4Foto© laverdad.esLa renovación de Vinicius da un giro de 180 grados
Si en Lisboa el Benfica fue la patria chica de los aficionados, entre nosotros la patria es el partido que votamos o militamos.
Si el defraudador fiscal tiene tu misma camiseta, no es corrupto sino que busca asesoramiento profesional; si el equipo contrario propone prohibir el burka, la prenda no es aberrante sino una expresión de libertad religiosa; si los tuyos dan la libertad a un etarra condenado a 400 años, es para que cuando salga de prisión pueda ver que la Euskadi actual es diferente de la que él dejó.
Y así 'ad aeternum'. Pero volviendo a la justicia deportiva, es una contradicción, un oxímoron, porque en el mundo del deporte inflamado de pasiones, especialmente en el fútbol, la justicia sería dar la razón a tu adversario deportivo y eso va en contra de la esencia misma del patriotismo de los colores. Mi patria son mis colores.