© hoy.esLa petición de desvincular Sant Jordi del Día del Libro de Eduardo Mendoza desata la indignación nacionalista
Durante la presentación de su nueva novela, 'La intriga del funeral inconveniente' -que encabeza ya las listas de narrativa en castellano más vendidas en Cataluña-, Mendoza despachó al patrón catalán con tres trazos de humor ácido: lo tildó de «maltratador de animales», aventuró que «seguramente no sabía leer» y concluyó que «no pinta nada» en una jornada dedicada a los libros.
A su ocurrencia se sumó Javier Mariscal, padre de Cobi, en una complicidad que muchos han leído como un gesto barcelonés clásico: ironía, distancia y una pizca de provocación.
Días después, acorralado por la presión mediática, el autor de 'La ciudad de los prodigios' ha intentado enfriar la hoguera: «¡Era una broma!», confesó a 'El Periódico', antes de atrincherarse en un silencio editorial para no alimentar «un ruido en el que nadie se siente cómodo».