© canarias7.esLa OTAN urge a los aliados a dotar de sistemas antimisiles a Ucrania antes del invierno
La respuesta de los aliados ha sido tibia hasta ahora. Estados Unidos ha gastado parte de su arsenal en la guerra contra Irán y los europeos se muestran reacios a ceder interceptores porque temen verse pronto en la necesidad de utilizarlos para proteger sus fronteras. El cambio geopolítico impulsado por las guerras en Ucrania y el Golfo Pérsico ha desencadenado una catarata de efectos secundarios. Apenas hay misiles para Kiev.
Los datos de la producción bélica son relevantes. Rusia ha puesto su economía al servicio del conflicto. La vida de sus ciudadanos se ha complicado. Todo es más caro, especialmente la energía. De hecho, cuando el presidente, Vladímir Putin, viaja a una zona del país se rebaja allí el precio de los combustibles para evitar las protestas.
Pero el sacrificio de su población permite al Kremlin disponer de presupuesto para producir misiles balísticos a un ritmo superior al que Occidente fabrica sistemas antiaéreos. En lo que va de año, Moscú ha lanzado 650 misiles balísticos sobre Ucrania, según 'The New York Times'.