© canarias7.esIslamabad, una ciudad confinada para alumbrar la paz
Nada debe salir mal, al menos fuera de las salas donde se concentrarán las delegaciones estadounidense e iraní en busca de un pacto que ponga fin definitivo a casi mes y medio de guerra. No se sentarán en la misma mesa, ni tampoco se verán las caras. Los representantes paquistaníes se encargarán de transmitir los mensajes de Washington a Teherán y viceversa. Mientras, decenas de militares y policías permanecerán desplegados por todo Islamabad, donde se han instalado puntos de control en las principales arterias.
El fuerte operativo de seguridad afecta incluso a una parte de los turistas que hasta hace unos días recorrían rincones como la mezquita Faisal, uno de los monumentos más populares de esta urbe que apenas supera el medio siglo en pie. La clientela de los hoteles de lujo donde ahora se quedan los miembros de las delegaciones –con JD Vance, vicepresidente, a la cabeza de la de Estados Unidos y el ministro Abbas Aragchi al frente del grupo iraní– ha sido desalojada para garantizar la tranquilidad de quienes tienen en sus manos la posibilidad de poner fin a la enésima crisis en Oriente Medio.
Las autoridades paquistaníes han adoptado otras medidas excepcionales, como la expedición de visados a la llegada de aquellos que viajen hasta Islamabad –sin necesidad de obtenerlo antes– con motivo de las negociaciones de paz, incluidos profesionales de los medios, conscientes del interés internacional de la cita.