© canarias7.esGran Canaria, una isla de viñas altas y raíces profundas
Carmelo Peña se ha acostumbrado a mirar al horizonte y, en lugar del océano Atlántico, divisar un mar de nubes. Sus viñedos, a 1.460 metros de altitud —entre los más altos de Europa— casi siempre quedan por encima. La suya es una tierra volcánica y escarpada en las faldas del Pico de las Nieves, donde cada botella es fruto de un trabajo heroico en condiciones extremas.
No muestra ni una sombra de arrepentimiento. «He viajado por el mundo y tuve ofertas para quedarme en otras regiones, pero no hay nada como hacer vino donde están tus raíces», afirma seguro. Su ejemplo conecta con el de los cocineros que se dan cita estos días en Gran Canaria para participar en la cuarta edición del Encuentro Internacional de Gastronomía Rural Terrae.
Como Carmelo, ellos también decidieron quedarse, a pesar de los rigores que a veces impone el campo.