2Foto© canarias7.esFernando Alonso al volante del papamóvil: la idea que el Vaticano frenó en seco
Ocurrió en 2011, durante la organización del viaje de Benedicto XVI. En una de aquellas reuniones técnicas donde se decide desde los recorridos hasta los gestos simbólicos, el equipo español lanzó una propuesta inesperada: que Fernando Alonso condujera el papamóvil. La respuesta del Vaticano fue inmediata. «Pusieron el grito en el cielo», ha recordado ahora Yago de la Cierva, coordinador del viaje. «Nos dijeron: '¡De ninguna manera!'», explció en 'La Radio Canaria'.
La escena resume bien el choque entre dos mundos. Por un lado, la voluntad de introducir un guiño contemporáneo en una visita cargada de tradición: un campeón del automovilismo, icono nacional, al volante del vehículo más emblemático del Papa. Por otro, la lógica interna de la Santa Sede, donde cada detalle responde a un protocolo estricto y, sobre todo, a exigencias de seguridad innegociables.
De la Cierva, según su propio relato, trató de defender la idea. «Yo dije: 'Creo que sabe conducir, creo que el Papa no corre peligro'». Pero la negativa fue tajante: el papamóvil debía ser conducido por un agente de las fuerzas de seguridad. No había margen para excepciones.