© canarias7.esEspaña se fue «muy feliz» por la puerta grande; Argentina, en silencio por la de atrás
La FIFA impone que varios de los jugadores de cada equipo comparezcan ante la prensa y que todos pasen por la zona mixta antes de meterse en el autobús que les saca del estadio. Argentina se lo saltó: sus jugadores plantaron a los medios y salieron por la puerta de atrás, para evitar que las cámaras recogieran su decepción. Tampoco compareció para dar explicaciones su capitán, Messi, después de un Mundial que podría ser el último para él, con 39 años. Solo el técnico argentino, Lionel Scaloni, educado y correcto al máximo, como siempre, dio la cara y habló a una nube de periodistas.
«Los chicos no estaban con ganas de hablar en este momento y es justo», justificó Scaloni, que dejó muy en el aire su continuidad al frente de la Selección albiceleste. «Ha sido un placer estar acá, ni en mis mejores sueños lo había pensado», dijo. «Hasta diciembre si el presidente quiere estaré acá, y después lo veo complicado porque es difícil que se repita esto».
El mal perder de los argentinos ya se había visto antes en el césped, tras el pitido final, cuando Leandro Paredes agredió a Eric García. Incluso fue más feo cuando los argentinos se pasaron toda la ceremonia de entrega de trofeos a los españoles de espaldas, mirando a la grada más poblada por su hinchada. Los jugadores de Luis de la Fuente acababan de hacer el pasillo a los argentinos para que recogieran sus medallas como finalistas. Pero los de Argentina les diero la espalda en todo momento cuando fueron los españoles los que subieron a por sus trofeos.