© canarias7.esEl tiempo para hoy, sábado, en Madrid: nubes, alguna lluvia débil y suben las mínimas
El salón de Bruno tenía forma de ele, con estanterías a un lado y una larga mesa de comedor al otro. Creo que había otra ... mesa, una más pequeña y redonda, que movimos levemente para que estuviera justo debajo de la ventana. Antes de empezar, Bruno, que siempre fue un amante de las bandas sonoras, nos contó que tenía preparada una lista de cedés para ir cambiando la música. Usábamos el tablero de Hero Quest, pero Jesús, el master, había escrito una historia que nada tenía que ver con el juego de mesa. Aunque sí que usábamos las figuras, que eran muy chulas.
Llevaba unos días defendiendo que el final de 'Stranger Things' sería un viaje en el tiempo, que es lo que hacen todas las series y películas últimamente. Creo que acerté. No, Will, Mike, Lucas, Dustin, Max y todos los demás no se montan en un Delorean y regresan a su infancia para arreglar las cosas. Tranquilos, no les destriparé el final. Pero creo que habrá muchos como yo que, sin querer, sí que viajaron atrás en el tiempo.
Eso fue siempre 'Stranger Things', una pandilla de amigos (el tipo de amigos que Rob Reiner filmó en 'Cuenta conmigo') que juega a 'Dragones y Mazmorras'. Al terminar las dos horas del último capítulo, tuve que buscar la fecha en la que se estrenó la serie. Dios, fue hace casi 10 años. Una década en la que se ha estirado y forzado tanto la historia que habíamos olvidado de qué iba esto. Que alguien me explique lo de los militares, porque no hay manera...