© canarias7.esEl Real Madrid destapa la caja de los truenos
Lo que mal empieza difícilmente puede acabar bien. Ya no hay mística, cábalas ni gaitas que valgan para un equipo que abrió el curso con esperanzas renovadas después del triste final de la era Ancelotti, pero que se convirtió enseguida en un polvorín, fue incapaz de enmendarse y encara un turbulento epílogo a un thriller que dejará por el camino un reguero de cadáveres. El primero fue Xabi Alonso, fagocitado por un vestuario acomodado que tampoco ha abandonado sus vicios de la mano más amable de Álvaro Arbeloa.
El Espartano llegó con la bendición de Florentino Pérez, pero no hay salvoconducto suficiente en el Real Madrid cuando no se toca metal alguno. Con el salmantino de nacimiento pero maño de espíritu han mejorado algunas caras, no así el rendimiento ni los resultados, que hablan de un 33,3% de derrotas en los 21 partidos que ha dirigido Arbeloa desde que tomó las riendas el pasado 12 de enero frente al 17,6% de su predecesor.
Su Real Madrid encaja más que el de Xabi Alonso (1,33 goles por partido, por los 1,11 que acreditaba el del guipuzcoano) y aunque marca algo más (2,19 dianas por encuentro, frente a las 2,11 que promediaban los blancos en la etapa del preparador de Tolosa), no ha sido capaz de dar ese impulso que esperaba la directiva cuando puso en sus manos el destino de una escuadra que arrastra las consecuencias de una planificación deficiente.