2Foto© ideal.esEl nuevo frente de Irán se juega en el Congreso de Estados Unidos
El reloj de la guerra tiene este viernes un significado especial. Se agota el plazo de 60 días del que disponen los presidentes de EEUU para conseguir la autorización del Congreso para llevar adelante una operación militar. Un hito con posibles repercusiones legales para Trump, pero, ante todo, con riesgos políticos en un momento de creciente impopularidad, tanto de la guerra como de su gestión.
La ley impone que la competencia para declarar y autorizar guerras la tiene el Congreso, no Trump. La Ley de Poderes de Guerra de 1973 establece que el presidente tiene un plazo de 48 horas para informar al Congreso cuando pone en marcha una campaña militar. A partir de ese momento, cuenta con un periodo de 60 días para conseguir que el poder legislativo otorgue su autorización a esa campaña militar.
La guerra de Irán arrancó el 28 de febrero, aquella madrugada en la que Trump anunció la operación conjunta con Israel en un vídeo en el que hablaba de acabar con el programa nuclear de Irán y conseguir un cambio de régimen en el país. Dos días después, el 2 de marzo, hizo la notificación requerida al Congreso. Ahí comenzó el 'tic tac' del reloj y el plazo acaba con el comienzo de este viernes.