© hoy.esEl 'no' de Islandia a la UE hace felices a Trump y los partidos euroescépticos
Los euroescépticos también celebraron el portazo que retumbó desde Reikiavik. «Felicidades a Islandia por mantener su independencia», alabó el ultra británico Nigel Farage. Por su parte, la líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, defendió que «la adhesión a la Unión Europea no es el horizonte natural de toda democracia de este continente».
Este rechazo es, a su juicio, un golpe al «federalismo» y a las «transferencias de soberanía a la Comisión Europea». Y sacó esta conclusión: «Otra Europa es posible, de naciones libres y soberanas que cooperen voluntariamente en temas de interés común».
Bruselas mantuvo, en cambio, un perfil bajo en su respuesta. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, se limitó a decir que la UE «respeta totalmente la decisión democrática del pueblo islandés», que sigue siendo «uno de los aliados más estrechos y fiables» de los Veintisiete. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ni siquiera se pronunció, síntoma del abatimiento que ha producido esta votación en las instituciones comunitarias.