3Foto© larazon.esIslandia decide este sábado si retoma el proceso de adhesión a la Unión Europea
Aunque ahora a Reikiavik le han entrado las prisas. Es un país rico y con la ventaja de vivir en un lugar alejado del ruido mundial. Tiene apenas 400.000 habitantes, la población de Palma de Mallorca, repartidos en una enorme isla –del tamaño de Castilla-La Mancha– situada entre Europa y Estados Unidos. Tras varios acuerdos anteriores con Bruselas, los islandeses han disfrutado del Espacio Económico Europeo y de las ventajas del Espacio Schengen sin tener que formar parte de la UE. Son un caso único.
Además, una alianza militar con Washington ha permitido a Islandia el lujo de no tener un ejército permanente. Esa situación de privilegio se tambaleó con la crisis financiera de 2008. Sufrió un colapso bancario y un rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI). El Gobierno se asustó y planteó la adhesión a la UE para encontrar cobijo económico. No cuajó.
Las discrepancias sobre la pesca paralizaron las conversaciones y la caída del Ejecutivo archivó el proceso tras cuatro años de discusiones. Ahora se retoma. Y, como casi todo lo que pasa en el planeta, por efecto de Trump. Por el temor a que el voluble presidente de Estados Unidos quiera, como pretende hacer con Groenlandia, quedarse con Islandia.