© ideal.esEl esfuerzo fiscal del contribuyente español supera en un 14% a la media de la UE
Los autores del informe inciden en que España ha perdido competitividad fiscal entre 2018 y 2025, situándose ahora en la parte baja del ranking que realizan entre países de la OCDE, donde nuestro país se encuentra en el puesto de 34 de 38, con una puntuación de 57,9 puntos sobre 100 tras bajar cinco posiciones. Esto son 11,5 puntos porcentuales por debajo de la media de la Unión Europea y 12,2 puntos porcentuales por debajo de la media de la OCDE.
«Las economías peor posicionadas suelen caracterizarse por una mayor complejidad normativa, una carga fiscal más elevada sobre la inversión y la presencia de impuestos que generan mayores distorsiones económicas», señalan desde el IEE. Por el contrario, los países que lideran la clasificación, como Estonia, Letonia, Nueva Zelanda, Suiza o Luxemburgo, destacan por sus sistemas tributarios «más simples, neutrales y orientados a favorecer la inversión y el crecimiento económico».
Otro punto destacable del estudio es que la presión fiscal en términos de recaudación ha aumentado entre 2018 y 2024 en 2,3 puntos de PIB, mientras que la media europea descendió en 0,6 puntos. La presión fiscal normativa en España, que aproxima la carga derivada del diseño legal del sistema tributario, es casi un 17% superior a la media de la Unión Europea y de la OCDE, lo que refleja una menor competitividad fiscal en comparación con las principales economías avanzadas.