El costurero de la reina emérita que coronó a Chenoa© laverdad.es

El costurero de la reina emérita que coronó a Chenoa

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Pero me voy del tema. Decía que acaba de terminar una edición de trámite del famoso talent musical del que salieron Bisbal, Pablo López, Amaia, Lola Índigo, o Aitana. Esta edición ya nació descafeinada y no seré yo quien critique ni el perfil de los concursantes elegidos ni la falta de evolución de quien ya era bueno cuando empezó, que es lo que se ha pedido a más de uno por parte de un jurado que parecía vivir en otro planeta y donde quien nos aseguró que nunca atacaría a los concursantes es quien ha acabado soltando las valoraciones más gruesas.

Esta edición del programa nació descafeinada no por culpa de los concursantes (en absoluto) ni del jurado (esos un poco más de culpa sí tienen) sino porque le quitaron las ganas de revolucionar y hasta el chat gamberro de después, que ya ni en la academia ni en el plató. Se inventaron, eso sí, como alternativa una cosita semanal para sacar frases de contexto y hacer montajes, pero sin más. Donde esté el directo con la emoción y las ganas de trastear cuando termina la gala y regresan a su entorno seguro -la academia- que se quite lo demás.

Chenoa no ha sorprendido esta edición (ya lo hizo la anterior, para bien) y se ha limitado a cumplir con su papel, que no es poco y sin favoritismos evidentes como le pasaba en 'The Floor'. Aquí todos los concursantes le parecen geniales, todas las actuaciones le parecen geniales y en eso juega en la liga de Roberto Leal, que es la Primera División de OT. Nada que objetar, si acaso se esperaba un poquito de evolución, más soltura en su segundo año, pero ni tan mal.