2Foto© canarias7.esEl apellido Alcaraz ya es eterno: Carlos lo hace en el nombre del padre
No ayudaron las palabras del propio Ferrero, que esta misma semana, con Carlos peleando por meterse en su primera final del Open de Australia, atendió a varios medios para decir que «mirar el banquillo de Alcaraz y ver a todos sentados es duro y difícil de encajar». Añadió que «se me parte el corazón, porque ha sido un mes muy duro» y que «ya estoy en la rampa de salida para superar el luto». Además, no descartó entrenar en un futuro a Jannik Sinner, el gran rival de quien ha sido su jugador hasta hace solo un mes y medio.
Ferrero se ha quedado solo hablando de lo ocurrido con Alcaraz. «No ha sido el dinero ni el hecho de entrenar en Murcia. Han sido problemas internos que se quedan entre nosotros», afirmó Ferrero. El padre del tenista, siguiendo con lo que viene haciendo desde que su hijo llegó al circuito, se ha mantenido en silencio. Pero eso no quita que el sufrimiento y el desgaste haya sido grande en estas últimas semanas. «Era una relación que tenía que acabar», zanjó el tenista antes de debutar en este Open de Australia que ha terminado conquistando de un modo brillante.
Carlos Alcaraz fue bastante claro al respecto este domingo, tras vencer en la final a Djokovic y hablar ante el público que abarrotaba la Rod Laver Arena. «Nadie sabe lo que hemos pasado y nadie sabe lo que hemos sufrido», confesó el tenista murciano. El beso en la frente que le dio su emocionado padre nada más terminar la final empieza ya a ser un clásico en las celebraciones del jugador de El Palmar. Su madre, Virginia, no ha viajado en esta ocasión a Australia. Tampoco sus dos hermanos pequeños, Sergio y Jaime.