© hoy.esArbeloa, entre el legado y las jerarquías
Seis jornadas de Liga, seis partidos, y nueve puntos de distancia respecto al Barça. En este contexto, al equipo blanco le queda aplazar al máximo el prácticamente inevitable alirón azulgrana y aferrarse a sus mínimas opciones de pelear el título, evitando de paso la fiesta culé en el clásico del próximo 10 de mayo en el Camp Nou, que apunta a decidir el campeón a falta de solo tres fechas más para el final del torneo.
Así las cosas, Arbeloa insiste en la necesidad de seguir ganando para de paso calmar en la medida de lo posible las turbulentas aguas entre la afición merengue. Para lograrlo, tiene dos opciones, con la visita de este viernes al exigente Betis en La Cartuja (21:00 horas) como primer envite: apostar por dejar un legado en forma de canteranos válidos para el primer equipo en el futuro, al estilo de lo que hizo Xavi en el Barça, o insistir con un equipo plagado de vacas sagradas que a tenor de lo visto hasta ahora tampoco garantiza resultados.
Y es que el producto de La Fábrica, que al margen de cierta recuperación de Vinicius parecía el mejor argumento para justificar el cambio de entrenador abordado en enero, ha pasado de ejercer un papel destacable, con el triunfo liguero ante el Elche como cénit, a desaparecer de los esquemas del entrenador de Salamanca a medida que la enfermería merengue se ha ido despoblando de pesos pesados.