© ideal.es'Anboto' regresa al caserío que ETA usó para esconder armas
No es una frase hecha. En la localidad guipuzcoana, muy cerca de la frontera con Álava, está 'Aingeruguarda', su caserío familiar. Más que una vivienda. Un símbolo para ETA, porque, según las fuerzas de seguridad, la banda lo uso al menos desde 1974 -en ese momento, 'Anboto' tenía 13 años- para esconder a miembros de la organización que pasaban desde Francia para cometer atentados.
Para entenderlo todo hay que mirar a la figura de su padre, Xanti Iparraguirre, un histórico miembro de la izquierda abertzale. A finales de los setenta y principios de los ochenta, 'Aingeruguarda' -que da nombre también al camino que lleva al baserri- se convirtió en uno los principales centros logísticos de la organización. En un zulo excavado en la cuadra del caserío ETA ocultó alrededor de tres toneladas de goma-2 que había robado en un polvorín de Cantabria en 1980.
Por allí pasaron varios miembros de la organización, entre ellos, José Manuel Aristimuño, 'Pana', con un amplio historial de asesinatos. 'Pana' y 'Anboto' se convirtieron en pareja, hasta que el primero murió en un enfrentamiento con la Policía en Vitoria en 1981.