© hoy.es«Yo soy doula de la muerte»
Aunque de alguna manera yo lo sabía, nadie me dijo que se estaba muriendo. Y, como pasa a menudo, no pude despedirme de él». Gemma Polo Pujol tenía 13 años cuando su padre murió. «Aquello plantó una semilla en mí y empecé a pensar que tenía que hacer algo para cambiarlo», recuerda ahora. Tres años más tarde, con apenas 16, acompañó a una amiga del colegio en sus últimos días.
Desde entonces, han pasado 25 años y ha asistido a decenas de personas y a sus familias en esa temida etapa final. Pujol, que estudió Agricultura, Desarrollo Internacional, pero también Ciencias Religiosas y que ha dedicado toda su vida a la búsqueda espiritual a través de diferentes prácticas y confesiones, es lo que se conoce como una doula de la muerte.
Proveniente del griego antiguo 'doulē', que significa esclava o sirvienta, el término se ha resignificado recientemente para describir a las mujeres experimentadas que brindan su apoyo en los momentos más cruciales de la vida.