© ideal.esUna pena máxima para el Atlético
La última vez fue este sábado. El Atlético de Madrid llegó a esa tanda de penaltis en la final de la final de la Copa del Rey con la sensación de que, esta vez sí, el relato podía cambiar. Había remontado, había resistido y había llevado el partido hasta donde tantas veces había sufrido. Pero la historia no se reescribe tan fácilmente. En la tanda, el guion se torció pronto.
Alexander Sorloth abrió para el Atlético y Unai Marrero adivinó el lanzamiento. Después, el mismo Marrero volvió a imponerse, esta vez ante Julián Álvarez. Dos paradas, dos golpes directos al ánimo rojiblanco. El portero Juan Musso sostuvo a su equipo con una parada propia, pero no bastó: el definitivo lo marcó Pablo Marín. Resultado final, 4-3. Otra caída desde los once metros.
No era una sorpresa. Era una repetición.
En 2020 ya ocurrió algo similar en la Supercopa de España ante el Real Madrid. Entonces, la noche en Yeda acabó sin goles y la tanda de penaltis actuó como un juicio sumarísimo y de nuevo el Atlético acabó condenado. Abrió la 'lotería' Carvajal con precisión quirúrgica y respondió el Atlético con doble fallo, primero de Saúl y luego Thomas Partey que dejó la serie herida de muerte.