2Foto© canarias7.esTrump afirma que planeó nuevos ataques contra Irán pero los pospuso a petición del Golfo
Al principio cuesta empatizar con Laura, que enlaza trabajos de mierda con noches de farra. Sexo, drogas y un embarazo que, contra todo pronóstico, decide llevar a buen término. El padre solo quiere ver de vez en cuando a su hijo, sin darle un euro a la madre. Son dos cabecitas locas a los que iremos queriendo muy poco a poco a lo largo de seis episodios.
'Yo siempre a veces' cuenta cómo es sufrir la precariedad en una Barcelona muy real. Bares guays y terracitas en Graçia, sí, pero también trabajos de vendedora en una tienda de electrodomésticos o de camarera en un chiringuito de la Barceloneta. Y el infierno de sufrir un piso turístico en el rellano de la escalera, con guiris borrachos de fiesta todas las noches.
La imposibilidad de acceder a una vivienda para los jóvenes y la quimera de conciliar la maternidad con trabajos despersonalizados y sin futuro atraviesan una historia que se resolverá en Berlín, la ciudad que se erige en el horizonte de esperanza de la protagonista, en la que tuvo un empleo digno.