© canarias7.es¿Por qué son cada vez más virulentos los incendios? «Hay mucha energía acumulada en los montes»
La respuesta no está en una sola causa. La intensidad de los fuegos es el resultado de la coincidencia entre unas condiciones meteorológicas extremas y un territorio que lleva décadas acumulando vegetación y perdiendo los usos que antes fragmentaban el paisaje. Esta primavera, las lluvias favorecieron el crecimiento de pastos y matorrales. Después, el brusco descenso de las precipitaciones, las altas temperaturas y la baja humedad secaron rápidamente esa vegetación y la convirtieron en combustible, señalan los expertos.
Los incendios se desarrollan bajo unas condiciones próximas a la llamada regla del 30: temperaturas superiores a los 30 grados, una humedad relativa inferior al 30% y vientos de más de 30 kilómetros por hora. La coincidencia de esos tres elementos reseca todavía más la vegetación, acelera el avance de las llamas y dificulta el trabajo de los equipos de extinción. A ellos se suma el estado del suelo y del combustible acumulado, especialmente después de varias semanas sin precipitaciones.
En los incendios que afectan al entorno de Madrid y Ávila interviene también la propia configuración del terreno. Eduardo Rojas Briales, profesor de la Universitat Politècnica de València y exsubdirector general de la FAO, explica, en declaraciones recogidas por SMC España, que el sistema Central pierde altura entre Ávila y El Escorial y, con ella, parte de su capacidad para atraer lluvias y tormentas. Es una zona más seca que otros tramos de la cordillera y más expuesta a la entrada de masas de aire cálidas procedentes del sur.