© canarias7.esOsiris busca a su marido en el templo del dolor de Córdoba
Se llama Osiris Sevilla Madariaga, es nicaragüense y acaba de llegar al Centro Cívico Poniente Sur de Córdoba, el lugar por donde desfilan familias rotas en busca de sus seres queridos fallecidos o desaparecidos en el accidente ferroviario de Adamuz. Osiris, de 40 años, busca a su marido Víctor, de 52, que viajaba en uno de los vagones del Alvia accidentado.
Los dos habían viajado a Nicaragua para pasar el Fin de Año, pero regresaron a Madrid en vuelos separados desde Honduras. Él llegó el domingo y poco después tomó en Atocha el Alvia, con destino a Huelva, donde ambos trabajan cuidando personas mayores.
Osiris no sabe si su marido sigue vivo o está muerto o si es alguno de los viajeros que aún no han podido ser rescatados de los vagones peor parados. Ella aterrizó en Madrid el lunes y esa misma tarde tomó un taxi a Córdoba, por el que ha pagado 611 euros, la mitad de su sueldo mensual. Llegó anoche y esta mañana de martes se ha dirigido al Centro Cívico, en busca de información. «Me han dicho que no saben nada todavía, que tengo que esperar, pero estoy muy angustiada», confiesa la mujer hecha un manojo de nervios.