© ideal.esNi Rosalía arregla lo de 'Euphoria'
La segunda entrega no arregla demasiado las cosas. Ni el tono, ni las tramas, ni el guion están a la altura de lo que fue esta ficción de HBO. Ya no lo salva ni una estética muy definida que distingue a esta producción. No conseguimos adivinar hacia dónde nos quiere conducir esta continuación, cuya pretensión era retratar la edad madura de los protagonistas.
Lo peor de todo es que no nos creemos nada de lo que vemos en pantalla.
Igual que en el anterior capítulo nos resultaba poco convincente que Rue aceptase de ese modo convertirse en mula o que Nate se hubiese transformado en un hombre de su casa preocupado por el dinero para llegar a fin de mes, en este nuevo episodio nos cuesta comprar el modo facilón en el que nos narran que Maddy se ha convertido en representante de famosos en Hollywood (actores, influencers y otros profesionales del montón).
De nuevo parece que nos encontramos con una parodia de lo que fue, más que una evolución del personaje. Habrá que ver qué sucede ahora que se ha reencontrado con Cassie, de quien en otros tiempos fue inseparable. Falta por comprobar si con esta unión reconocemos de nuevo sus virtudes.