© canarias7.esMarruecos paga millones por ganar la batalla de influencia contra España en Washington
La posición estadounidense fue inequívoca, muy dura contra el país invadido. El departamento de Estado sostuvo que lo ocurrido era «resultado directo de los esfuerzos deliberados del Gobierno de España para facilitar la inmigración ilegal masiva hacia Europa». Donald Trump calificó las imágenes de «terribles» y las utilizó para advertir de lo que, según él, ocurriría en Estados Unidos si los demócratas recuperaran el poder. El martes, el Ejecutivo español aseguró que cerca de 70.000 de las aproximadamente 72.000 personas que habían cruzado ya habían regresado a Marruecos.
La diferencia con España es evidente. Frente a la red de firmas, consultores y contratos millonarios desplegada por Marruecos, Madrid no ha impulsado una campaña de influencia comparable ni consta que haya contratado recientemente lobistas para defender sus posiciones ante la Administración Trump y el Capitolio.
Su actuación se ha limitado básicamente a la diplomacia convencional de la Embajada, con una presencia política discreta y una capacidad de interlocución limitada. Mientras Rabat lleva años cultivando contactos y colocando sus argumentos en Washington, España ha dejado ese terreno prácticamente libre.