© hoy.esLas últimas palabras que dejó antes de suicidarse Virginia Giuffre, víctima de Epstein
Estos ejercicios de remembranza «iban a devastarla más allá de lo imaginable», dice su biógrafa, Amy Wallace, que como escritora fantasma ordenaría sus recuerdos y corroboraría su testimonio. «Normalmente, los libros colaborativos tardan un par de años, pero con ella fueron cuatro porque lidiaba con una historia muy dolorosa.
Así que nos tomamos nuestro tiempo para que se generara confianza e hicimos las pausas que ella necesitó para cuidarse», dice Wallace, que leyó «miles de páginas de declaraciones judiciales», localizó a «personas que la conocieron de joven, como su familia» e hizo una cronología detallada de los movimientos de Epstein y Maxwell a partir de las fotografías públicas, para «saber exactamente en qué ciudad estuvieron en cada momento.
Virginia rara vez se equivocaba».
Wallace y Giuffre estuvieron en contacto hasta poco antes de su suicidio, cuando ella le envió una carta con tres corazones, en la que ratificaba su decisión de publicar el libro que habían trabajado juntas. «Me habló varias veces de una voz en su cabeza que le decía que el mundo sería un lugar mejor sin ella. Una voz que le decía que no valía nada, y que venía de aquellos años, que le dejó una marca para siempre», dice Wallace. «Su muerte fue devastadora y muy triste. Luchó para que la élite, los poderosos y los ricos no vivieran con reglas diferentes a las del resto, y eso le pasó factura».