© canarias7.esLa trágica noche en la que el violador Valentín Tejero asesinó a la pequeña Olga Sangrador
La niña, de 9 años, se había despedido de sus amigas en la plaza para irse al establecimiento hostelero de sus padres, situado a pocos metros. Casi a las dos de la madrugada, un matrimonio la vio en dirección contraria, como si regresara del mesón a la plaza Mayor. La mujer señaló que iban a ir al mesón que regentaban sus padres, «por eso me fijé en Olga». Aseguró que iba acompañada de un hombre en cuyas características no reparó: «No me fijé en él, no sabría decir si era del pueblo, la niña iba tranquila y no podíamos pensar que iba a ocurrir esto».
Se descartó que se hubiera escapado. «La tenemos enseñada a que no se fíe de nadie, no se ha ido voluntariamente», dijo su padre. Todo el pueblo y la comarca se movilizó para encontrar a Olga Sangrador, pero las horas pasaban sin rastro de la pequeña.
La pista facilitada por un radioaficionado, que afirmó haber visto aquella madrugada cerca del pueblo un sospechoso vehículo (un Suzuki todoterreno negro cubierto de llamativas pegatinas, que no pasó desapercibido para los vecinos porque estuvo aparcado durante horas en una calle del pueblo), fue clave para que la Policía centrara la investigación en un viejo conocido para ellos.