4Foto© canarias7.esLa moción de censura, obligación moral
Cuatro premisas: 1.ª. La actual legislatura está agotada: el Gobierno carece de una mayoría que le respalde. En esta situación, el orden jurídico expresado en leyes (la Constitución) y encarnado en instituciones (el Congreso) ofrece una alternativa: la moción de confianza o la convocatoria de elecciones. 2.ª.
El presidente Sánchez no presentará una moción de confianza ni convocará elecciones por temor a perderlas, ergo su gobierno carece de legitimidad de ejercicio. 3.ª. El presidente Sánchez no es un político corriente. Le definen una determinación obsesiva y gélida, una ética elástica y un ego desatado.
Es frío, sin empatía, culturalmente liso, políticamente lábil, de un egoísmo granítico y, por todo ello, muy sesgado, ya que solo tiene un norte: su permanencia en el poder al precio que sea. 4.ª. Si no se corta democráticamente esta trayectoria perversa, sobrevendrá un desastre más grave que el de 1898. España quedará deshecha: la nación descompuesta y el Estado desmembrado.