6Foto© laverdad.esLa historia de la filosofía
La filosofía es una disciplina –que no una ciencia– que trata de dar respuesta a cuestiones radicales (concernientes a la naturaleza de la verdad, del bien, de la justicia o de la belleza y el arte, a la existencia y esencia de la divinidad y del alma, al sentido de la vida, al mejor modelo de organización social y política de la sociedad, etc.) utilizando, como instrumento para ello, la razón. La filosofía, pues, «cree» en la razón y quien la cultiva constituye el individuo intelectualmente más ambicioso.
Las cuestiones a las que se enfrenta la filosofía son «cuestiones de principio», máximas, por encima de las cuales ya no hay nada más. Presentan, además, la característica de que tienen un carácter perenne, permanecen a lo largo del tiempo sin languidecer en ningún momento precisamente porque ninguna contestación que se les dé resulta definitiva, las «clausura», por así decirlo. Por ello se ha afirmado, acertadamente, que, en esa disciplina, las preguntas son más importantes que las respuestas.
No obstante, siendo lo anterior cierto, no lo es menos que unas contestaciones nos convencen más que otras, de modo que aquellas que nos convencen más las interiorizamos y las transformamos, a la postre, en convicciones personales –«certidumbres» las llama Marías en su texto– que nos van a permitir guiarnos en nuestra existencia.