© canarias7.esLa gloria alienta a Pogacar y firma una victoria memorable en el Alpe d'Huez
A la enésima exhibición de poderío del esloveno solo le faltó el holograma del italiano ascendiendo a su lado. Era su único rival. O ni eso. Pantani subió en 36 minutos y 50 segundos en 1995. Pogacar paró el reloj en 35 minutos y 26 segundos después de abrirse de brazos. Luego lanzó un puñetazo al aire. Golpe para la historia. Para envolver su quinto Tour de Francia.
Pogacar dejó tiesos sobre el asfalto al resto de contendientes. A 12 kilómetros de la cima se lanzó a por todas. Despejó cualquier síntoma de debilidad por la enfermedad de alguno de sus compañeros y se convirtió en el comecocos, el juego en el que una bola amarilla come a otros más pequeños y huye de los fantasmas. A los que le acompañen el domingo en el por todos les endosó entre dos minutos y medio y tres. Otro dato para medir el valor de la exhibición. Así se ingresa en la leyenda del Tour.
La estampa vista en los últimos años volvió a repetirse otra vez. Pogacar de amarillo. Una competición a solas. Esta vez cambió el escenario. Quería la victoria de etapa que no pudo lograr en 2022 en el Alpe d'Huez. Aquel día estaba herido. El día anterior fue uno de los pocos días que ha cometido errores sobre la bicicleta. Fue masacrado por el Visma. Pero desde que terminó la edición de 2023, nadie ha podido hacerle siquiera cosquillas.