© canarias7.esLa autopsia de un apagón histórico que mantiene en vilo al sistema un año después
Fue un apagón total y sin precedentes que afectó al conjunto de la Península Ibérica y en momentos puntuales a Andorra y pequeñas extensiones de Francia. Los transistores a pila funcionaron a pleno rendimiento para tratar de entender un inesperado paisaje de atascos kilométricos, peatones deambulando ante la falta de transporte público, rescates en metros y ascensores, establecimientos que solo podían cobrar en efectivo y familiares desesperados por comunicarse.
El 28 de abril de 2025 comenzó con una altísima producción de energía renovable y una baja demanda, lo que llevó a España a exportar mucha energía a Francia. Es decir, las «tuberías» eléctricas –la tensión– iban muy cargadas.
Las primeras señales significativas de inestabilidad empezaron a producirse dos horas antes del colapso, según las conversaciones telefónicas que han trascendido entre los técnicos de Red Eléctrica y los operadores de las distribuidoras y en las que se advierte de subidas y bajadas de la tensión que desde el gestor achacan, como en conversaciones de meses anteriores, a la entrada y salida de la fotovoltaica.