9Foto© laverdad.esLa amnistía, Europa y Conde-Pumpido
Esta parálisis no es una anomalía nuestra, sino la neurosis de todo un continente. Europa entera parece una vasta sala de espera con decoración minimalista. Europa estaba convencida de que el progreso era una autopista recta y no un camino de baches y curvas. Pero la historia no tolera el vacío de voluntad.
La vulnerabilidad en Ceuta, la sangre en Ucrania y las tensiones que se asoman no son accidentes ni sorpresas del destino: son el precio de quedarse dormidos en la guardia. Cuando una civilización decide renunciar a su instinto de supervivencia, siempre hay alguien al otro lado de la frontera dispuesto a recordarle que el mundo sigue siendo feroz.
El síntoma más grave de este naufragio no es militar ni económico, sino cultural. Que el latín, la filosofía y la literatura hayan sido desterrados de las aulas no responde a una reforma pedagógica: es un acto de amnesia programada.