© canarias7.esJugo de pepinillos, el remedio casero que ha usado Carlos Alcaraz contra Zverev
Hay victorias que se construyen con golpes imposibles y otras que se sostienen, literalmente, a base de aguantar. La de Carlos Alcaraz en las semifinales del Open de Australia pertenece a esta segunda categoría: una epopeya física y mental en la que el talento no fue suficiente y hubo que recurrir a un recurso tan humilde como eficaz para no caer en mitad del camino.
El tenista murciano alcanzó por primera vez la final de Melbourne tras derrotar a Alexander Zverev en un partido extenuante de cinco sets (6-4, 7-6, 6-7, 6-7, 7-5), disputado bajo un calor abrasador y con el cuerpo al límite. Durante buena parte del encuentro, especialmente a partir del tercer set, Alcaraz convivió con calambres severos, fatiga extrema y episodios de vómitos que amenazaron con dinamitar una victoria que parecía encarrilada.
«He vomitado, no sé si tengo que tomar algo, sólo os lo comentó», decía a los miembros de su banquillo un Carlos que disputó varios juegos del partido sin poder moverse y resistiendo gracias a su maestría con la raqueta en las manos. Entonces, apareció un aliado inesperado: el zumo de pepinillos. Un remedio casero, casi de vestuario antiguo, que su equipo le suministró para aliviar los calambres musculares y que permitió al español mantenerse en pie cuando el partido entraba en su fase más cruel.