© canarias7.esJosu Ternera vuelve a los juzgados de París a la espera de su posible extradición a España
A diferencia de lo ocurrido el pasado octubre, cuando el juicio se aplazó a causa de los problemas de salud del acusado, Urrutikoetxea acudió al juicio acompañado por su mujer, Agnès Cerlo, y una de sus hijas. El exdirigente de ETA, de 75 años y que fue detenido en los Alpes franceses en 2019 tras 17 años fugado de la justicia, es juzgado por un delito de asociación de malhechores con fines terroristas. Ya lo habían condenado en su ausencia por estos mismos hechos en 2010 a siete años de cárcel, pero el exjefe de ETA recurrió ese veredicto tras su arresto, lo que desembocó en el actual juicio.
«Estamos hablando de un hombre del que España pide su extradición, sobre todo desde hace unos meses, con todas sus fuerzas», dijo sobre Ternera su abogado Laurent Pasquet-Marinacce. Por un azar del calendario -remarca El Correo-, las audiencias se celebran justo enfrente de la sala donde juzgan al expresidente francés Nicolas Sarkozy por la presunta financiación de su campaña presidencial de 2007 con petrodólares de la dictadura libia de Muamar el Gadafi.
Las primeras horas del juicio han estado marcadas por temas de procedimiento, en concreto, por una cuestión de prioridad constitucional presentada por la defensa. Los letrados del exdirigente de ETA consideran que han violado sus derechos debido a problemas en la citación de varios testigos, entre ellos un exmilitante irlandés del IRA y el Sinn Féin y un diplomático sudafricano, que participó en las negociaciones por el final de la banda armada vasca. «No podemos aceptar que se nos prive de la posibilidad de defendernos de manera efectiva», dijo Pasquet-Marinacce.