© canarias7.esJosé Mourinho, más valiente ante el micrófono que en el césped
La vuelta de José Mourinho al Bernabéu añadía aún más morbo al duelo entre el Real Madrid y el Benfica. Un encuentro que viene marcado esta semana por el supuesto episodio de racismo contra Vinicius en Da Luz. Iba a ser la primera vez que el portugués regresara a la casa blanca desde que abandonara el conjunto de la capital española en 2013. Nunca se ha sentado en el banquillo visitante del Santiago Bernabéu y esta vez tampoco lo hará. Su expulsión en el partido de ida, por doble amarilla, le va a impedir estar en primera línea de combate.
Mourinho fue expulsado en un visto y no visto en el choque de ida de Lisboa. Tras una falta de Vinicius en el borde del área, el luso protestó para pedir la segunda amarilla al brasileño, que ya había sido amonestado por un gesto a la grada tras su celebración del gol. Las airadas protestas obligaron al colegiado François Letexier mostrarle una amarilla. Mourinho, lejos de calmarse, intensificó los gestos de desacuerdo, terminó viendo la segunda amonestación y acabó el partido en la grada.
Unas protestas que para nada corresponden a la manera en la que vivió Mourinho un partido cargado de tensión. El luso se mostró tranquilo en todo momento, e incluso cuando se activó el protocolo racista por el presunto insulto de Gianluca Prestianni a Vinicius, el técnico intentó en todo momento calmar los ánimos, llegando a hablar con varios jugadores del Real Madrid, entre ellos el propio brasileño.